«Este libro demuestra el gran amor de Jesús por su pueblo y por la Torá»

IVÁN MALDONADO. 27 de diciembre de 2008.
«Lo que nos muestra Sabán en su magnífica obra es al Jesús hebreo, a un rabino brillante, un judío entre judíos, más allá de nuestras creencias personales».

Qué puedo decir de esta apasionante obra, sin duda alguna queda demostrada ampliamente y como dice el título, El judaísmo de Jesús, algo que todo judío y todo cristiano deberíamos tener presente.

Yo, como cristiano, llegué a las obras de mi amigo Mario Sabán (Raíces judías del cristianismo, El judaísmo de San Pablo, El Sábado hebreo en el cristianismo y, recientemente, El judaísmo de Jesús) precisamente por todos los elementos judaicos que encontré leyendo los evangelios; sin tener presente su matriz judía y el pensamiento judío del siglo I, es muy difícil entenderlos. Y así es como nos encontramos con la exégesis de millones de autores mostrándonos un Jesús romano, griego o multirracial, algo absurdo y contradictorio que nos priva de la esencia del mismo Jesús, y que me ha dejado a mí, como cristiano y seguidor de Jesús, esta experiencia, amar lo que amó Jesús: su pueblo, su Tora y su Dios, nuestro Dios.

Y con respecto a los  lectores judíos, lo que este libro demuestra es el profundo amor por su pueblo y por la Tora que Jesús tiene, algo que deberían haber entendido muchos siglos antes los que han perseguido, injustamente, a los judíos en su nombre, algo totalmente opuesto a lo que Jesús predicó. Él mismo dice que serán perseguidos a causa de su nombre, pero nunca que perseguirían a otros en nombre suyo, mucho menos su pueblo al que el tanto amó.

Eso es lo que nos muestra Sabán en su magnífica obra, al Jesús hebreo, a un rabino brillante, un judío entre judíos, más allá de nuestras creencias personales. Yo creo que un velo se ha descubierto ante nuestros ojos y, como dije al principio, ningún cristiano ni judío debe dejar de leer este libro.