«Nuestras obras son las que se pesan en la balanza de la Ley»

CRISTINA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, presidenta de Tarbut Segovia. 10 de julio de 2009.
«Si algo superó Jesús, no fue la Toráh, sino la forma de acercarse a ella, porque cualquier Cristo, esté en la persona que esté, realmente se encuentra íntimamente ligado a la Toráh y más cerca en la perfecta realización de la misma».

Estimado amigo, Mario Saban:

Ya he leído tu libro, El judaísmo de Jesús. Tal y como te avisé, me apetece hacerte unos comentarios sobre el libro. Espero que sean de tu agrado.

La verdad es que es difícil hacer brevemente un comentario sobre un libro de algo más de 600 páginas. Intentaré ser lo más escueta posible, aunque me va a ser inevitable escribir 3 folios.

Lo primero de todo, felicitarte por tu elaborado trabajo, extenso, en profundidad y bien documentado; que has realizado. Has pretendido y logrado ser muy objetivo; por ello, estoy prácticamente de acuerdo con casi todo lo que planteas en tu libro.

Criticas la labor de la cristología cristiana que durante 2000 años deformó la figura de Jesús separándola de sus raices hebreas, creando conceptos nuevos, que Jesús no había abordado en sus enseñanzas. Efectivamente, estoy de acuerdo con tus críticas pero me gustaría añadir una cosa. Pienso que se puede hacer cristología sin deformar a Jesús y sin separarle de sus raices judías; y ni mucho menos entrar en oposición con el pueblo judío. Este tipo de teología que tu criticas en tu libro, no solo se ha llevado por delante las aportaciones, fundamentales como la Toráh, de la religión hebrea; sino otras aportaciones cristianas como las de los gnósticos. Ireneo de Lyón cargó contra los ebionitas, y muchos otros más, como los gnósticos valentinianos por ejemplo. Los antíguos cristianos gnósticos tuvieron que acabar escondiendo sus manuscritos; igual que los esenios de Qumran unos siglos antes. La cultura cristiana se despojó por un lado de su herencia hebrea y por otro de su herencia esotérica. Esto no ha pasado en el judaísmo. No habéis perdido vuestros libros de naturaleza esotérica.

Pues bien, te voy a explicar como entendemos los gnósticos la idea del Cristo o del Mesías; la llegada del Reino de Dios y de que manera se la aplicamos a Jesús y a su enseñanza. Nada de esto lo planteas en tu libro, entre otras cosas porque muy poca gente aborda el tema del Cristo como lo entendemos nosotros, y porque entiendo, que en un libro científico-teológico como el que has escrito, nosotros estamos un poco fuera de lugar. Estamos a medio camino entre las posiciones del judaísmo y del cristianismo; por eso pienso que se puede hacer cristología sin oponerse al judaísmo como religión madre de Jesús.

Para nosotros el Cristo tiene una dimensión universal e individual. Universal en tanto que es una fuerza cósmica, presente en toda la creación, como una manifestación de lo divino. El Cristo es también la fuerza del Amor. Y del Temor de Dios, porque el temor y el amor de Dios son las dos caras de una misma moneda; igual que la Ley equilibra en su balanza e el rigor y la misericordia.

El Cristo es Individual en tanto en cuanto una persona, al acercarse a Dios, por medio de una recta vida espiritual puede llegar a recibir esa fuerza y a transmitirla a los demás. Convertirse en un servidor de Dios en el sentido más perfecto de la palabra. Cualquier persona puede ser un Cristo, si realmente se lo propone. Jesús era un Cristo, pero no fue ni ha sido el único. Los antíguos profetas de Israel fueron Cristos, y los santos de todas las religiones han sido Cristos, aunque, por cuestiones culturales, no hayan usado esa palabra. En mi opinión, si se nos habla tanto en el Tanaj de la llegada de un Mesías y del acércamiento del Reino de Dios, es para recordarnos a todos el deber que tenemos de permitir que el Mesías o el Cristo nazca dentro de nosotros para permitir nuestra redención y ayudar a la redención de toda la Humanidad. Estoy muy de acuerdo con ese comentario del rebbe de Lubavitch que pones en tu página 464 de tu libro. Si no ha nacido el Mesías dentro nosotros no podremos distinguir fuera de nosotros a alguien que también lo tenga. El Maestro Samael Aun Weor (un gnóstico moderno, 1917-1977) decía: “ De nada sirve que nazca el Cristo todos los años en Belén, si antes no nace en los corazones de los hombres”

Por tanto estoy muy de acuerdo contigo, en que la cristología del siglo II en adelante; de lo que se preocupó fue de poner a Jesús en un pedestal, que seguramente se merecía aunque no lo quisiera, pero al hacerlo se cerraron las puertas a otras enseñanzas que son necesarias para acercarse a un Cristo verdaderamente Real, no ya personificado en alguien en concreto, sino el que cada uno debe de buscar en sí mismo. El Cristo, para los gnósticos, no es ni mas ni menos, que un prototipo de perfección psicológica individual. Algunos lo han encontrado y el Reino de Dios ha llegado a ellos, otros sin embargo están muy lejos. Personalmente no creo que la humanidad llegue en masa a la era mesiánica, por lo menos ahora, porque veo personas de muchas clases y niveles, unos mas maduros que otros, otros mas evolucionados que otros, otros con intereses espirituales y otros totalmente materialistas. Creo que la llegada de la era mesiánica y el reino de Dios es individual; y nunca terminaremos de saber exactamente cuando empieza o cuando acaba a nivel colectivo. Algunos llegan a ello, y no son comprendidos por otros, y a veces mueren asesinados, como paso con Jesús y otros muchos cristianos y/o judíos. Otros que se cristifican tienen mejor suerte y salen vivos, pero casi todos tienen que soportar el haber nacido en un mundo que no está a su nivel.

De acuerdo con esta visión del Cristo que tenemos los gnósticos, a veces decimos que los cristianos convencionales no son cristianos, sólo jesucristianos. Y por su puesto, para conectarse con el Cristo es fundamental la Toráh y las Mitzvot. Nosotros no distinguimos entre ley de la Toráh y ley de Cristo, porque para nosotros es la misma Ley. Si algo superó Jesús, no fue la Toráh, sino la forma de acercarse a ella, porque cualquier Cristo, esté en la persona que esté, realmente se encuentra íntimamente ligado a la Toráh y más cerca en la perfecta realización de la misma. He aquí mi forma personal de hacer cristología. Por eso, de todas las citas que pones en tu libro la que más me gusta es la que introduce el capítulo VIII. Ójala que ese día llegue pronto, si no colectivamente, sí individualmente.

Dudas en tu libro sobre si Jesús tenía o no conciencia mesiánica. Yo creo que sí, pero no como un Mesías que fuese a iniciar una nueva era, sino como una persona que se ha conectado con ese Mesías individual del que yo te hablo. Pero yo creo que cualquier maestro cristificado, nunca alardea de su nivel espiritual por eso son siempre humildes cuando hablan de su persona física; precisamente por eso, porque para ellos lo verdaderamente grande es Aquel a quien sirven y no el servidor. Eso denota su acercamiento divino. Siguen siendo hombres, muy perfectos, pero hombres con sus limitaciones; y tienen algo de divino en la medida en que están mejor conectados con Dios que el resto de las gentes.

A pesar de todos los errores de la cristología y de la iglesia católica, también me gusta ver sus cosas buenas. El haber integrado ideas propias de las religiones gentiles, junto con el mensaje de Jesús no me parece tan mala idea, siempre y cuando esas ideas gentiles no se opongan a la Toráh. Por ejemplo, la figura humana en el arte, propio de la cultura grecolatina; que empezó a usarse cada vez más en el arte cristiano a medida que este se gentilizaba. Me parece una bonita idea aprender a ver la grandeza de Dios a través de la belleza y de la perfección que Él mismo ha creado en el hombre y en la naturaleza. Esa es una aportación de la cultura grecolatina que no estaba muy presente en el judaísmo anterior y me parece un logro; siempre y cuando no se caiga en la idolatría. En mi opinión las representaciones antropomórficas no están ligadas a la idolatría. La idolatría viene por las actitudes psicológicas de las personas hacia esas representaciones. Si aprendemos a ver en el arte únicamente una cuestión de representación, un símbolo, y un leguaje que le habla al alma; como la música o la pintura; no tenemos porque caer en idolatría. Si no pretendemos ver un dios en una estatua de madera, ni rezar delante de ellas, creo que no estamos cayendo en ese error. Aunque si que es verdad que en muchos entornos cristianos se idolatrizan mucho las imágenes y a Jesús. Yo no comulgo con esto, pero no destruyo las imágenes. Lo que destruyo son mis egos idólatras que se proyectan sobre las imágenes y no permiten ver la realidad con la objetividad con que se debe.

Otra de las aportaciones de otras culturas a la esencia de la Toráh y del mensaje de Jesús fueron nuevas palabras procedentes del griego, del latín, del copto... que nos deberían haber enseñado a referirnos a la misma Verdad con diferentes idiomas, pero nunca para separarnos en una torre de babel, donde los cristianos y los gentiles ya no entendían a los judíos; pese a tener como referencia un judío. A los gnósticos de ahora nos critican mucho porque mezclamos todas las religiones, no solo cristianismo y judaísmo, también otras de naturaleza politeísta. Pero en el fondo lo que buscamos es encontrar la misma Verdad en todas ellas; y poder avanzar en un mundo cada vez más global. Como decía Daniel Fainstein, que Dios fue el primer pluralista. Estoy de acuerdo con él, creo que Dios es Unidad en diversidad, por eso yo procuro armonizar las religiones politeístas con las monoteístas. Creo que las religiones politeístas han establecido varios dioses con el fin de destacar en cada uno de ellos los múltiples aspectos del Todopoderoso; por eso no rechazo esas creencias, siempre y cuando no se pierda la referencia de la Unidad en la creación, ni se caiga en cuestiones idólatras que dependen más de la psicología de las gentes que de las formas religiosas. Pero bueno, me estoy saliendo del contenido de tu libro...

Totalmente de acuerdo en que las prescripciones sobre alimentación siguen siendo válidas para vivir de acuerdo con la Toráh y con la ley de Cristo conjuntamente. La mayor prueba de ello, es que si buscas una persona espiritualmente seria, venga de la religión que venga, cuida mucho su alimentación, y muchos, sin saberlo acaban haciendo dieta más o menos casher. El que no cuida lo que come, nunca podrá ser un místico. Podrá tener creencias religiosas, como todo el mundo tiene, porque necesitamos tenerlas para ordenar nuestras vidas de acuerdo a un sistema de valores; pero nunca tendrá vivencias místicas ni evolucionará con sus hechos hacia la conexión con la energía crística. Esto no sólo lo creo por teoría sino por práctica.

Otra cuestión sobre tu libro, es que es demasiado intelectual. Esto no es una crítica, porque el libro está muy bien documentado y la labor de análisis es estupenda. Y es esperable que así sea porque es un libro de teología escrito por un doctor de universidad. Muchos judíos tenéis un intelecto brillante y mucha cultura. Pero quiero llamar la atención sobre este punto, porque yo conozco ambientes espirituales de personas que valoran más el corazón que la mente. Consideran mejor el cultivo del corazón y la emotividad para saber creer, elegir y actuar adecuadamente “sin saber nada” aparentemente. Personalmente pienso que se trata de un equilibrio de cabeza con corazón. Como decía Santa Teresa: “que no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho” . A quien le falte tiempo o capacidad para el análisis intelectual, puede recurrir a otras cosas. Hay prácticas de mística como la meditación zen que consiste en aprender a aquietar la mente. Sin desprestigiar el intelecto como una herramienta maravillosa que puede utilizarse para el bien tanto en lo material como en lo espiritual, quiero poner el acento en otras cualidades, que también son necesarias para el alma y para comprender verdades sin tanto razonamiento, como la educación de las emociones, la adecuada canalización de la energía sexual, la meditación zen, y las buenas obras, entre otras. Cuando falta esto, el intelecto puede volverse muy peligroso: el intelecto ha fabricado bombas atómicas. Bin Laden tiene cuatro carreras y mira en que piensa. La alfabetización por sí sola no garantiza el progreso del hombre. Opino que necesita ir acompañada de otras cosas. El ser humano no es sólo cabeza. O se desarrolla integralmente o no se desarrolla.

Bueno, afortunadamente, tú sí tienes cabeza para leerte mis cosas. Te agradezco nuevamente el tiempo que me has dedicado. Lo único que busco con mis comentarios es simplemente compartir puntos de vista. Gracias por compartir conmigo. Te hablo desde mi perspectiva, que es la de una judía-cristiana gnóstica. Judía porque el judaísmo es la raíz de mi religión, cristiana porque me gusta integrar aquellos elementos culturales del cristianismo que no son contrarios a la Toráh, y gnóstica porque creo que las creencias religiosas, pero sobre todo nuestras obras que son las que se pesan en la balanza de la Ley, deben de estar fundamentadas en la mística y en el conocimiento interno.

¡ Shalom u'brajot!