«Mario Sabán es el único judío que en este país aborda la figura de Jesús bajo un prisma judío»

SIMY BENARROCH. 18/11/2008. Presentación de El judaísmo de Jesús en Barcelona, en el Centro de Estudios Pastorales -CEP.
«Si conseguimos verlos como esos hermanos que han contribuido a expandir el mensaje ético, habremos contribuido desde ambos lados a borrar, no solo el error, sino las heridas del pasado».



Cuando el amigo Mario Saban me pidió que le presentara este libro que es la culminación de su obra, entré en estado de pánico. Les explico: todos los que, en mayor o menor medida, hemos volcado nuestras esperanzas en la fructificación del entendimiento en las amistades judeocristianas sabemos de la responsabilidad que esto genera. ¿Qué podría Mario haber considerado a la hora de otorgarme un honor, que si bien como amiga no podría rechazar, si entrañaba tan alta responsabilidad? Este Mario, siempre tendiéndome trampas! Él sabía que no le diría que no. Y entre esas y otras preguntas, creo que encontré la clave.

Lo que sigue es una reflexión personal, mas que sobre el libro en sí, sobre Mario y sus razones para acometer esa obra que hoy presenta. Pienso que no me equivoco si afirmo que, en parte, estoy aquí para dar una continuidad a una historia que arranca cuando Mario Sabán, antes de radicarse en nuestra ciudad, procedente como saben ustedes de BA, y yo tomamos el primer contacto en una charla sobre este mismo tema que ofreció en la Comunidad israelita de Barcelona. Por aquel entonces, ya llevaba él un buen trecho andado en la investigación de las raíces judías del cristianismo y un propósito no menos claro: Había escuchado hablar de mi padre Z’’L y de su labor en este mismo campo.

Permítanme un pequeño inciso. Habrán escuchado que justo después de citar a mi padre, he dicho dos palabras. ZIJRONÓ LIBERAJA. Muchos de ustedes quizás conozcan su significado, no es una mera fórmula añadida detrás del nombre de una persona ya fallecida aunque sea similar al QEPD en lo que tiene de ritual. Esas dos palabras encierran un deseo y significan: “ QUE SU MEMORIA SEA DE BENDICIÓN”. ¿Qué menos podríamos desear en un encuentro de este tipo, en el que ya algunos de ustedes, veteranos, acuden, para continuar con una labor de la que ENTESA JUDEO CRISTIANA, fue pionera?: borrar 2000 años de estereotipos, muchos de los cuales resultaron mortales para los míos.

Y fíjense, si la memoria de mi padre ya presidió el primer encuentro de Mario Sabán conmigo. La fórmula no podía fallar. La chispa de simpatía saltó de inmediato, de una manera mutua pues compartíamos objetivos y desvelos... Mario, lo primero que hizo al llegar a Barcelona fue involucrarse en la Entesa.

Han pasado varios años desde entonces, no recuerdo cuántos. Pero sus hijos ya son catalanes: nacieron aquí. Y aquí ha seguido profundizando en su obra y en sus estudios.

Si alguien me preguntara quién es el hijo espiritual de mi padre y el continuador de su labor, no tendría dudas al respecto: Mario encarna la continuidad de esa obra iniciada tímidamente en el año 1969, con la inestimable ayuda de las Hermanas de Sión. Aquí quiero recordar en especial a la Inolvidable Sor Esperanza Mari. Recientemente fallecida con mas de 100 años.

Llegados a este punto, les voy a dar unos cuantos datos de la historia de Entesa originalmente llamada Amistad Judeocristiana.
 
Son pocos los textos que recogen la historia, pero tuvimos la suerte de que cuando José Antonio Lisbona escribió su “Retorno a Sefarad” con motivo de los fastos del V centenario, aún fuera posible obtener testimonios de primera mano de esa judería española, que tímidamente a raíz de una apertura del régimen, empezaba a salir a la luz del día, y animada por  la reciente Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, constituyó una serie de instituciones en las que luchar de una manera abierta, para borrar los perniciosos estereotipos asociados a la imagen del judío y lo judío.

De esa fecha es la constitución de la Federación de Comunidades Judías de España, cuyo primer secretario general fue mi padre y que representó a las comunidades judías españolas en un encuentro en Bruselas del Congreso Judío Mundial. Recuerdo que la televisión, de una sola cadena  pública y en blanco y negro, dio la noticia en el telediario.

Poco después se constituyó la Amistad Judeocristiana.

Algunos datos de interés los extraigo del texto de Lisbona:
En la pag 254 255.

“...la importancia que la Amistad empieza a tener en la sociedad y opinión pública española hace que en abril de 1967 , llegue a varios medios de prensa con ruego de publicación , una hoja clandestina con un supuesto comunicado de la Amistad, que en realidad es un documento apócrifo en el que se han usurpado los nombres de Mazin , del Padre Serrano y de la Asociación, con el ánimo de crear una confusión sobre los fines de la Amistad y una posterior condena por parte de las autoridades gubernativas españolas.  El Ministerio de AA EE, pone el hecho en conocimiento del director general de Seguridad, quien tras algunas averiguaciones, descubre que el pasquín atribuido a la Amistad JC, ha sido impreso en un taller de Fuenlabrada  y que detrás de su realización se encuentra un grupo de ideología nazi  págado por una embajada árabe: El hecho es silenciado y no se formula protesta diplomática alguna”.

El camino, pese a todo, siguió imparable. El 2 de agosto de 1969 se crea el Centro de Estudios sobre Judaísmo, con el objetivo de hacer conocer mejor el pueblo judío entre los cristianos.

El 15 de octubre de 1972 La Amistad JC, por un acuerdo publicado en el Boletín Oficial de la Archidiócesis de Madrid, pasa a denominarse Centro de Estudios Judeo Cristianos.

En Barcelona a partir de agosto de 1979 se llama Entesa Judeo Cristiana de Catalunya.

Y esto es en cierta medida la culminación de esos hechos históricos que les he narrado someramente.

Estamos aquí presentando un libro escrito por un judío que  pretende situar la figura de Jesús en su contexto histórico.

¿Qué importancia puede tener esto para la continuidad de ese camino iniciado por las amistades judeocristianas?

Aquí debo darles mi opinión personal como judía, que solo pretende ser eso, opinión personal:

Es innegable que el camino del que hemos hablado ha tenido opositores y sobre todo tibios, en ambos lados. Mario no es el primero historiador judío que aborda la figura de Jesús: es conocido el trabajo de David Flusser, entre otros, pero sí es de los pocos que lo hacen en nuestro país y en habla hispana. Y el único judío que lo hace en nuestro en país, desde un prisma judío.

Es innegable que la herida inflingida por la acusación de deicidio es profunda entre los míos y apenas ha empezado a restañarse.

Pero también es innegable que de esta labor que hacen las amistades judeocristianas se benefician ambas partes.

El cristiano comprende y aprende a situar en su tiempo la figura eje de su creencia, la histórica de Jesús. La encarnación del personaje historico de Jesús en Cristo es un debate teológico ajeno al trabajo histórico.

El judío, aprende a reclamar su parte en esta historia, libres de esa acusación de deicidio que le marcó profundamente, entiende que Jesús era un judío de su tiempo. Como lo eran sus seguidores. Que jamás pretendió ser nada distinto a un judío empeñado en traer la justicia a ese convulso mundo judío y empeñado como cualquier otro rabino en que los judíos fueran conscientes de su misión. Acercar el mundo venidero, acercar el reino mesiánico a todos los pueblos, y ser luz de las naciones. Su máxima de la que el cristianismo hace divisa. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Levítico 19:18. difunde el mensaje ético judío entre las naciones.

1º. “No penséis que he venido para derogar la ley o los profetas; no he venido para derogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la Tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (San Mateo, 5: 17 y 18 ).

Si conseguimos verlos como esos hermanos que han contribuido a expandir el mensaje ético, habremos contribuido desde ambos lados a borrar, no solo el error, sino las heridas del pasado.