«El libro enriquece al contextualizar los aspectos éticos de las enseñanzas de Jesús»

DR. DOMINGO RAMOS LISSÓN. 26/11/2008. Presentación de El judaísmo de Jesús en Pamplona, en el Hotel Maisonnave.
«El autor se ciñe sólo a la ética de Jesús, ética exclusivamente judía como bien demuestra en su obra, pero obvia, a propósito, que la cristología no solamente tiene su base en la predicación de Jesús, sino en un conjunto».

 

Queridos amigos:

¡Shalom Lechem! “La paz sea con vosotros”. Con estas palabras Benedicto XVI saludaba a los judíos presentes en la Sinagoga de Colonia cuando hace un par de años acudió a visitarles, en respuesta a la invitación que le habían formulado anteriormente.

Con esas mismas palabras Jesús de Nazareth saludaba a sus discípulos, y también yo deseo hacerlo hoy a vosotros que habéis venido a la presentación del libro del Dr. Sabán “El judaísmo de Jesús”.

Agradezco vivamente esta oportunidad que me brinda su autor para manifestarle mi reconocimiento por mi participación en este acto.

El Prof. Mario Javier Sabán es persona sobradamente conocida en Pamplona. Recuerdo la primera vez que vino a esta ciudad invitado por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. En aquella ocasión tuvimos con él un Seminario de Profesores, quienes formábamos parte del Claustro académico de dicha Facultad. Ya entonces, me percaté de la enorme viveza intelectual del Dr. Sabán y de la amplitud de sus conocimientos bíblicos. Posteriormente, tuve también la oportunidad de escucharle en una conferencia que dio en el salón de actos de la Caja de Ahorros de Navarra, participando en un ciclo organizado por el Ateneo de esta ciudad. Y si la memoria no me falla, creo que dictó aquí también otra conferencia, a la que no pude asistir por tener un compromiso perentorio, que no me fue posible posponer.

Así pues, como les decía el Prof. Sabán es bien conocido en nuestra ciudad. Esto pensaba, cuando recibí un e-mail suyo anunciándome su venida. Por todo ello, entiendo que es casi superfluo presentar aquí, ahora, a este ilustre colega. Pero, por si hay alguien -entre los presentes- que no le haya escuchado con anterioridad, me permito dedicarle estas palabras introductorias.

El Dr. Sabán nació en Buenos Aires en 1966, en el seno de una familia judía sefardí, es decir, “española”, que en 1492 se refugió en el Imperio Otomano, y luego más tarde, se estableció en Argentina. Su trayectoria intelectual se inicia en plena juventud, con una investigación histórica que se plasmará en diversas publicaciones, que van desde su primera obra “Judíos conversos” (1990) hasta la más reciente “El judaísmo de Jesús” (2008) que ahora presentamos. En ese marco de tiempo ha publicado ya diez libros, todo un verdadero record para un intelectual como él. El dato me produce una gran admiración comparativa, y me confirma en la idea que tengo del Dr. Sabán como un excelente emprendedor de corte intelectual. Si se me permite un símil deportivo diría que su producción literaria es la de un auténtico “crack” en el mundo de las letras.

Pero además, debo añadir que se trata de libros voluminosos. A modo de referencia, para que Vdes. se hagan una idea, el libro “El judaísmo de San Pablo” (2003) tenía más de 500 páginas y el “Judaísmo de Jesús”(2008) más de 600. Publicará también otros libros de temática cristiana, como “Las Raíces judías del cristianismo” (1994), y “El sábado hebreo en el Cristianismo” (2004).

También ha escrito obras de contenido estrictamente hebreo, como “La matriz intelectual del judaísmo y la Génesis de Europa” (2005), que constituye una filosofía de la historia judía. En agosto del 2007 saca a la luz un libro títulado “La Cronología del pensamiento judío”. Y en junio de este año publica otro volumen que recoge su tesis doctoral en Complutense de Madrid que lleva por título: “El genio de Maimónides: un estudio moderno de la Guía de los Perplejos y las controversias internas en el judaísmo”.

Su vida académica como profesor universitaro se inicia en Buenos Aires, en donde es nombrado Profesor de Historia del Derecho Argentino. Posteriormente, entre los años 1995 y 2000 se dedica a las finanzas, abandonando esa actividad en el 2001 debido a la profunda crisis económica de la Argentina. En 2002 se instala en España y es nombrado Secretario de la Confraternidad judeocristiana de Cataluña y Profesor del Centro de Estudios Pastorales de Barcelona. En el 2006 la Fundación de la Universidad de Lérida crea bajo su dirección un curso de pensamiento hebreo, y en octubre de ese mismo año fue designado vicepresidente de la organización Tarbut de amigos de la cultura hebrea de Lérida. En junio del 2007 funda junto con Lina Camí, Matilde Rufach y Malka González Bayo la organización Tarbut-Sefarad de la que es nombrado presidente. En enero del 2008 es designado profesor y director de la cátedra “David Melul” para la difusión del judaísmo en España. En ese año obtiene el título de Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

Pero, pasemos ya al libro que acaba de publicar el Prof. Mario Sabán sobre “El judaísmo de Jesús”. Como dice D. Francisco Fontana, prologuista de la obra, su autor se une a la ilustre lista de escritores judíos sobre Jesús –Joseph Klausner, Schalom Ben Chorim, Geza Vermes, David Flusser, Jacob Neusner y otros-, aunque reconoce que el Dr. Mario Sabán es de los pocos intelectuales judíos de lengua española que aborda este tema.

He de confesar que el libro me ha interesado por tratar de la figura de Jesús como un rabino excepcional que vive de acuerdo con la Toráh. Me viene a la memoria una anécdota que me ocurrió en un viaje que hice a Jerusalén, hace ya algunos años. Estaba hospedado en Notre Dame of Jerusalen Center y al terminar mi estancia en ciudad Santa pedí un taxi para que me trasladara al areopuerto Ben Gurión de Tell-Aviv. Cuando llegamos a la terminal del areopuerto le pregunté al taxista, que era judío, por el importe del viaje, le entregué la cantidad pedida y me dice a continuación: “Podrías darme una propina, porque tenemos la Biblia”. Entendí que debía darle una propina y se la dí de buen grado, porque teníamos algo muy importante en común.

Esto es lo mismo que dice la Declaración “Nostra Aetate” del Concilio Vaticano II, aunque con palabras un poco más solemnes, leo:
“Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue, sobre todo, por medio de los estudios bíblicos y teológicos y con el diálogo fraterno” (“Nostra Aetate, nº 4).

Como se puede observar, se trata de un cambio de mentalidad, que no afecta sólo a cristianos, sino también a judíos, y exige a unos y otros grandes y continuados esfuerzos, sine ira et studio. Desde el reconocimiento y el respeto mutuos se pueden y se deben tratar todas las temáticas que nos son comunes. Lógicamente cada uno ha de partir de la propia tradición interpretativa de la Biblia. La fe, como reiteradamente han expresado Juan Pablo II y Benedicto XVI, no se impone, sino que se propone. Me parece que este es un presupuesto básico.

A mi modo de ver es una gran mérito del judaísmo haber subrayado el valor actuante y actualizado de la palabra de Dios recogida en la Toráh y en la reelaboraciones de los demás libros de la Biblia. Me parece que no se ha puesto de relieve, suficientemente, entre los expositores de la Toráh el contenido de verdad que hay en ella, frente a otras religiones, que me atrevería a llamar sencillamente “intramundanas” y que buscan como suprema aportación el “welfare” humano, una especie de remedio psicológico para combatir el “stress”. Estoy pensando en sectas religiosas de carácter sincrético o gnóstico, tipo

Lo que nos sucede a veces, es que no sabemos captar el verdadero sentido de lo expresado en la Biblia. Me centro, sobre todo, en traducciones hechas por cristianos. Pongamos un ejemplo. Cuando Jesús dice en Lc 22, 19: “haced esto en memoria mía” se está traduciendo inadecuadamente el término hebreo zikkaron, cuya acepción principal está relacionada con la “invocación” y no tanto con el “recuerdo”. Es decir, hay que darle el valor del azkarah, el memorial del rito pascual hebreo. Con esta palabra se entiende solicitar el recuerdo del hombre por parte de Dios, recordar a Dios las promesas hechas al hombre, es decir, invocar. En este sentido el libro del Dr. Sabán enriquece el mensaje cristiano en la medida que contextualiza los aspectos éticos de las enseñanzas de Jesús.

Naturalmente esta afirmación no debe llamarnos a engaño y extrapolar los aspectos éticos a toda la enseñanza de Jesús, porque su autor ha excluido, de propósito, la cristología de Jesús. Como afirma el autor del prólogo: “Este libro no es un libro anticristiano pero sí anticristológico. El autor se ciñe sólo a la ética de Jesús, ética exclusivamente judía como bien demuestra en su obra, pero obvia, a propósito, que la cristología no solamente tiene su base en la predicación de Jesús, sino en un conjunto –su nacimiento virginal por obra del espíritu Santo, sus milagros, el episodio del Tabor y muy fundamentalmente en su resurrección, base de la fe cristiana”- (p. 10).

Con todo, el problema hermenéutico que tenemos quienes nos dedicamos al estudio de textos antiguos es la dificultad de señalar el sentido preciso de un término, que se sigue utilizando, pero que ha tenido una evolución semántica que le hace cambiar de significación. Esto que digo lo encontramos reflejado perfectamente en el libro que estamos comentando. Pongamos un ejemplo, cuando el Dr. Sabán afirma:
“Jesús fue un nacionalista judío. Cuando decimos nacionalista no debemos pensar en términos del concepto moderno de nacionalismo; sin embargo, podríamos decir que toda su vida la dedicó íntegramente a predicar dentro de su pueblo: el pueblo judío” (p. 381).

Evidentemente entendemos que no se puede aplicar a Jesús la palabra “nacionalista” en el sentido moderno que lo emplea la ideología nacionalista, preconizada por Fichte en su “Discurso a la nación alemana” y que impregna el significado predominante en el nacionalismo actual. La fórmula explicativa que utiliza el Dr. Sabán me parece la más correcta al emplear una paráfrasis que explicita el sentido dado a esta palabra. Pero, no siempre es fácil recorrer ese camino, muchas veces porque el propio redactor del texto no expresa con nitídez su pensamiento, y en otras ocasiones es el lector, quien se deja llevar inadvertidamente por el sentido actual del término en cuestión. Por todo ello, si se me admite un consejo, tanto a la hora de de leer como de comentar un texto antiguo, hay que proceder extremando la prudencia, para evitar la caída en el anacronismo. ¡En fin! Tal vez pese en mi ánimo de una manera excesiva mi condición de historiador, pero es mi punto de vista. Por otra parte, cada uno puede pensar lo que le parezca oportuno sobre este particular.

Para terminar citaré unas palabras del Dr. Sabán como resumen de su libro: “¿Qué clase de judío fue Jesús? Un judío excepcional… Jesús como rabino, realizó un trabajo de síntesis ética del judaísmo. Supo reunir en su cerebro todas las frases de la ética hebrea que se encuentran diseminadas en tantos y tantos textos. Para cada situación de la vida real tenía en mente alguna enseñanza de la Torá o de las tradiciones fariseas que se adaptaba al caso en cuestión” (p. 625).

Muchas gracias.