Hermano judío, hermano cristiano y Jesús

16/12/2008  |  Publicado por ORIOL DOMINGO en el blog "In saecula saeculorum" de LA VANGUARDIA.
«Admitiendo el judaísmo de Jesús, cabe sostener que hay una condición de Jesús más profunda y definitiva que afecta a su persona, su intimidad, su mensaje, su actuación, su vida, su muerte, su esperanza. Es la condición humana».



El judío Mario Saban (secretario de Entesa Judeo-Cristiana de Catalunya) recorre la geografía hispánica y latinoamericana para presentar su libro "El judaísmo de Jesús". Estampa esta dedicatoria en el ejemplar de quien suscribe este blog: "Para mi estimado amigo O.D. con muchísimo cariño y afecto. Tu hermano judío M.S." Y quien suscribe, hermano cristiano del judío Saban, ha participado en la presentación de su ensayo en un local comercial del barcelonés Portal de l"Àngel.

Una tesis de Saban es que Jesús es plenamente judío, y que después la Iglesia manipuló su figura oponiéndolo al judaísmo, presentándole como Mesías o Cristo e identificándolo con Dios. Afirma: "Jesús nació, vivió y murió como judío (…) Fue un judío y un rabino excepcional. Sus enseñanzas son plenamente judías (…) No podemos estudiar a Jesús desde el cristianismo porque Jesús no era un cristiano sino un judío".

Hay una alternativa a esta posición de Saban. Así, admitiendo el judaísmo de Jesús, cabe sostener que hay una condición de Jesús más profunda y definitiva que afecta a su persona, su intimidad, su mensaje, su actuación, su vida, su muerte, su esperanza. Es la condición humana. Desde esta condición, Jesús nace, vive, piensa, habla, cree, ama, reza, muere, espera. Jesús se dirige a todos cuantos participan de la condición humana sea cual sea su pueblo, cultura, ética y religión. El destinatario del mensaje de Jesús es toda la humanidad más allá de fronteras geográficas, ideológicas y religiosas.

El papa León Magno decía: "Jesús fue tan humano como sólo Dios puede ser humano". Ser cristiano significa vivir la condición humana teniendo como punto de referencia a Jesús quien desde su humanidad cree en Dios a quien llama Padre. Otra cosa es si la comunidad cristiana es fiel o no al mensaje de Jesús.

El diálogo entre judíos y cristianos, como buenos hermanos, prosiguió en la presentación del libro. Es un paso más a favor del mutuo conocimiento, el respeto, la reflexión y la convivencia.

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