«Sin prejuicios y desde el judaísmo, Mario Sabán intenta comprender a Jesús»

JORGE SÁNCHEZ. 17/12/2008. Presentación de El judaísmo de Jesús en Buenos Aires, en la Universidad del Cema.
«Desde el punto de vista ético, el cristianismo es una continuación del judaísmo. Por ello, cualquier judío puede encontrar, en los evangelios, su propia tradición, porque Jesús fue fiel a la tradición de Israel y jamás abandonó a su pueblo».
Shalom aleijem - Salam aleikum - Plenitud y armonía para todos

Antes que nada agradezco a Dios, porque siempre me bendice y sorprende con cosas impensables e inimaginables para mí y mi vida.

Agradezco a Mario Javier Saban porque se arriesgó a convocarme para que le ayude a organizar esta presentación y formar parte de ella.

Agradezco a Marta Liliana Sarvi, la responsable de eventos de la Uni-versidad del CEMA que, con premura, simpatía y buena disposición, tuvo el bien de cederme este lugar para poder concretar este evento.

Agradezco al Intendente Municipal y al Secretario de Gobierno de Jo-sé C. Paz, Mario Alberto Ishii y Rubén Caporaletti, respectivamente, quienes, depositando su confianza en mí, participaron de la convocatoria de este acto y envían sus cordiales saludos y deseos de éxitos.

Agradezco a estas tres grandes personalidades, el Doctor Carlos Escudé y los licenciados Luis Pérez Bahamonde y Beatriz Gurevich que han tenido a bien acompañar y compartir esta presentación con el Doctor Mario Javier Saban.

Agradezco a todos y cada uno de los que nos acompañan en esta tarde.

La restauración más profunda y concienzuda que haya atravesado la famosa Capilla Sixtina, situada en la Ciudad del Vaticano, comenzó con la recuperación del fresco principal de Miguel Angel, “El Juicio Universal” y concluyó con la limpieza de los frescos laterales que re-producen las historias de Moisés y de Cristo, así como de las obras de arte adyacentes, que incluyen decorados y tallas de mármol.

Las obras comenzaron hace treinta años y, luego de veinte años de arduo, minucioso y artesanal trabajo, concluyeron, oficialmente, el 10 de diciembre de 1999, cuando, para participar en una conferencia de prensa en la que se les explicaron los pormenores de la restauración, los periodistas acreditados ante la Santa Sede ingresaron en la misma. De ese acontecimiento, acabamos de cumplir el noveno aniversario, hace exactamente hoy una semana.

En esos veinte años, especialistas en obras de arte, fueron sacando la gracitud que, a causa del humo de las velas y el incienso, se fue acumulando con el correr de los siglos y algunos agregados como, por ejemplo, que le pintaron taparrabos a los ángeles. Al finalizar ese importante trabajo, en toda su magnitud, apareció la genial obra de Miguel Ángel.

Hoy, aquí y ahora estamos reunidos para presentar la voluminosa obra literaria cumbre de Mario Javier Saban lograda como fruto de varios años de profundo estudio, minuciosa investigación y sistemática organización.

Con ella intenta mostrarnos que, a pesar de lo extraño y novedoso con que Jesús presentaba sus evangélicas enseñanzas, todas ellas se encuentran tanto en los textos de las escrituras bíblicas hebreas como en la más noble tradición del pueblo de Israel y de los otros rabinos, tanto en los cronológicamente anteriores como entre los posteriores.

Demuestra que la perspectiva particular de Jesús y todas sus enseñanzas éticas son parte de la tradición hebrea. Jesús nació, vivió y murió como un judío observante que respetó el descanso sabático y las festividades establecidas. Desde el punto de vista ético, el cristianismo es una continuación del judaísmo. Por ello, cualquier judío puede encontrar, en los evangelios, su propia tradición, porque Jesús fue fiel a la tradición de Israel y jamás abandonó a su pueblo.

A este libro no se lo puede considerar como una obra de discusión teológica, ya que no intenta convencer a los cristianos de que Jesús no es el Mesías, ni intenta convencer a los judíos de que Jesús es el Mesías. No intenta, en realidad, convencer a nadie de nada. Por este motivo, no es una obra teológica, aunque gran parte tiene relación con la teología e incursiona en ella como fundamento de todo un sistema de pensamiento.

Mario Javier Saban sostiene su opinión personal sobre el famoso interrogante “¿quién fue Jesús?”. Por lo tanto, sin prejuicios y desde el judaísmo, intenta la posibilidad de comprenderlo. Dos mil años de historia han creado mucha confusión y su única pretensión es aportar un poco de luz al verdadero pensamiento de Jesús.

No examina la situación económica o política de Judea en tiempos de Jesús o las divisiones ideológicas del judaísmo del siglo I entre saduceos, fariseos o esenios, ni crea una obra histórica sobre esa época pero, superficialmente, analiza algunos grupos de modo accesorio para comprender el ambiente en el que se desarrolló y desenvolvió Jesús.

No estudia ni entra en disputa con las diversas tendencias e interpretaciones cristianas sobre la figura de Jesús, porque existen muchas iglesias, entidades y grupos cristianos que, en la actualidad, se atribuyen ser la “verdadera interpretación” del cristianismo.

Su único interés es el judaísmo de Jesús. Qué es lo que enseñó y de dónde extrajo estas enseñanzas.

Demuestra que Jesús, como rabino en el mayor sentido de la palabra, no consagrado institucionalmente, sino un gran maestro del pueblo de Israel, realizó una interesante interpretación particular de las Sagradas Escrituras y tuvo ciertas diferencias con otros rabinos, porque cada judío sostiene un judaísmo personal. La libre interpretación del texto de la Torá fue la base para el desarrollo del judaísmo de Jesús.

Su deseo y objetivo es simplemente concentrarse en los valores mora-les que el judaísmo sustentaba y de los cuales, Jesús, extrajo todas sus enseñanzas. Por eso, el campo de estudio que utilizó para la preparación de esta obra, son las enseñanzas de Jesús en el marco del judaísmo del siglo I. Lo reitera infinitas veces para que no se pretenda encontrar otra cosa que no sea la conexión de Jesús con el judaísmo en su totalidad.

Nos muestra que Jesús jamás se enfrentó al judaísmo sino que observó completamente la Torá y, desde el punto de vista religioso, fue un ortodoxo del judaísmo. En línea con todo el movimiento fariseo, se enfrentó al poder saduceo del templo, aliado del enemigo romano, pero jamás se enfrentó a su propio pueblo, al que le predicó de forma exclusiva o preferencial.

Nos pide que no perdamos más tiempo en vanas discusiones teológicas, litúrgicas o doctrinales y nos centremos en lo importante, en la esencia ética de Jesús, para comprender mejor la herencia moral del pueblo de Israel.

Nos muestra que el judaísmo actual aún considera a Jesús como parte del cristianismo y no del judaísmo. En este sentido nos advierte que el cristianismo no solamente “cristianizó” a Jesús sino que convenció a los judíos de que Jesús fue un cristiano y no un verdadero judío. En definitiva, el problema del judaísmo con Jesús, es la forma de “cristianización” de Jesús que realizó el cristianismo y que, aún hoy, confunde a los propios judíos. La desjudaización de Jesús, por parte del cristianismo, fue realmente, de tal magnitud, que es muy difícil, para un judío moderno, desvincularlo del cristianismo. Si se comprende a Jesús dentro de su fe y dentro de su pueblo, es decir, retornar a sus verdaderas raíces, se podrá llegar a su verdadera identidad.

Las famosas discusiones de Jesús con los otros fariseos demuestran el ambiente de libre pensamiento en el que se desenvolvían los judíos del siglo I, intentando encontrar la esencia de la Torá a través del debate interior del mundo rabínico. Los enfrentamientos interjudíos de Jesús con el resto de los maestros del pueblo de Israel fueron mal intencionalmente utilizados para demostrar, hipotética y falsamente, que Jesús se enfrentó con todos los rabinos de su época. Por ello, destaca, en ca-da tema propuesto, las conexiones del judaísmo bíblico y talmúdico con las enseñanzas de Jesús.

Nos enseña que, el cristianismo no ha interpretado las enseñanzas rabínicas de Jesús, sino que ha interpretado su figura a la luz de las profecías mesiánicas. Y es allí donde encontramos el gran problema entre el judaísmo y el cristianismo. Mientras el judaísmo abandonaba a uno de sus más importantes rabinos, el cristianismo lo desjudaizaba. Que-da Jesús, pues, dividido entre dos mundos hostiles: el judaísmo, que no quiere mezclarse con las otras naciones y el cristianismo, que comprende perfectamente que, siendo judío, Jesús debe ser cristianizado a fin de separarlo de su propio pueblo y de su fe. Cada uno contribuye a crear una imagen que no se corresponde con la realidad. El judaísmo tiene el deber de reincorporarlo, porque sus enseñanzas son plenamente judías y el cristianismo tiene el deber de rejudaizarlo para comprenderlo realmente porque él jamás abandonó el judaísmo.

Esta obra nos propone que las fuentes hablen por sí solas, que el propio Jesús manifieste su judaísmo y sus enseñanzas y probar que todas las interpretaciones de los últimos veinte siglos intentaron desjudaizar a Jesús y separarlo de sus hermanos del pueblo de Israel.

El judaísmo, después de la lectura y del estudio de esta obra, puede comprobar que las enseñanzas de Jesús se encuentran en la Torá, en toda la Sagrada Escritura y en las genuinas tradiciones fariseas y talmúdicas. Jesús puede ser estudiado por el judaísmo actual porque él es producto de la propia tradición judía.

Cuando un judío lee las sagradas escrituras hebreas, Tanaj ó Antiguo Testamento, en realidad, está estudiando las enseñanzas éticas de Jesús, porque Jesús extrajo la esencia de sus enseñanzas del interior mismo de la tradición hebrea. Así que, la única conclusión posible de esta investigación es que todo el judaísmo que un judío acepta en su canon está contenido completamente en las enseñanzas de Jesús.

En términos generales, quien es éticamente judío es un verdadero cristiano y quien es éticamente cristiano es un verdadero judío. Ambos somos parte de la misma tradición de Israel: lo que nos dividió y nos divide fue y es el carácter nacional del judaísmo frente al espíritu internacional del cristianismo. El judaísmo es el judaísmo del pueblo judío, el cristianismo es la ética del judaísmo predicada a varios pueblos. En síntesis, el cristianismo es la desnacionalización e internacionalización del judaísmo.

En la famosa controversia teológica “Ley” o “Gracia”, se nos intentó convencer de que el cristianismo, como “religión del amor”, es superior al judaísmo y de que el judaísmo es la religión formal, la “religión de la ley”. Durante siglos se repitió que el judaísmo era y es la religión del temor y que el cristianismo era y es la religión del amor. Si Jesús era judío y pensaba como judío, el amor que predicó Jesús, es el que aprendió del seno mismo del judaísmo.

Jesús no fue simplemente un judío por su origen nacional, étnico o religioso, sino por su contenido ético más profundo. Fue un judío observante porque siempre intentó descubrir los grandes valores de la Torá y jamás se enfrentó a ella, sino que la interpretó de acuerdo a los grandes valores del judaísmo. Jamás se enfrentó con el judaísmo sino que, según su interpretación particular, cumplió la Ley de Moisés y realizó, en su tiempo, una excelente interpretación del judaísmo.

Esta obra no debate si Jesús fue o no el Mesías; este es un tema de la fe personal de cada uno. No discute dogmas, sentimientos personales, ideologías, ni realiza un análisis de todos los autores anteriores que escribieron sobre Jesús. Lo que si pretende lograr, como meta un tanto ambiciosa, es conectar todas las enseñanzas éticas de Jesús con las enseñanzas rabínicas del judaísmo.

El verdadero cristianismo es, originalmente, el judaísmo de Jesús. Al profundizar los evangelios, regresamos a las fuentes y comprobamos que no existe un enfrentamiento de Jesús versus los judíos sino que se trata de un debate entre Jesús versus la interpretación por parte de los otros rabinos del siglo I.

A judíos y cristianos nos divide una pregunta: ¿quién fue Jesús? A judíos y cristianos nos une la respuesta: sus enseñanzas éticas, producto de su judaísmo.

Esta obra tiene como objetivo demostrar, después de veinte siglos, que todas las enseñanzas de Jesús son compatibles y pueden ser aceptadas por el judaísmo, porque esas enseñanzas éticas se encuentran en toda la tradición judía a lo largo de la historia. Pretende que se pueda reconocer el lugar que ocupa Jesús dentro del judaísmo y el mérito que tienen sus interpretaciones de la Torá. Es por ello que todo el “Nuevo Testamento” es una obra éticamente judía.

A propósito, al comienzo de mi presentación, mencioné la restauración de la Capilla Sixtina y, ahora, para concluirla, retorno a ella para que comprendan mi actitud.

Gracias a los especialistas en obras de arte que allí trabajaron, tenemos, en la actualidad, el enorme privilegio que no han tenido nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, o sea, poder contemplar la maravillosa obra de arte de Miguel Ángel en todo su esplendor.

Comparativamente, ahora, mediante el libro de Mario Javier Saban, tenemos la oportunidad que no han tenido nuestros antepasados, o sea, poder contemplar a Jesús de Nazaret en todo su esplendor y despojado de todos los agregados que se le han hecho con el correr de los siglos.

Por eso, luego de la lectura de este libro, ubicados en su verdadero contexto, nuestra lectura y meditación de los santos evangelios, tendrá un nuevo sabor y una mejor comprensión, ya sea para nuestro provecho espiritual personal o para nuestros cursos y predicaciones.

Así es que, por todo lo expuesto, me atrevo a opinar que, todos los que trabajamos en el movimiento ecuménico y en el diálogo interreligioso, incluido el Islam que considera a Jesús como uno de sus grandes pro-fetas, tenemos la obligación moral de realizar una lectura seria y pro-funda de este importante e interesante libro El Judaísmo de Jesús.

Muchas gracias. Que Dios los bendiga.


Ciudad Autónoma de Buenos Aires - República Argentina
17 de diciembre de 2008 / 20 de kislev de 5769


(*) Teólogo con vasta experiencia teórica y práctica en el movimiento ecuménico y el diálogo interreligioso, desde 1966, especialmente entre las religiones abrahámicas (Judaísmo, Cristianismo e Islam).

Desde el 10 de diciembre de 1999, ejerce el cargo de Director de Cultos de la Municipalidad de José C. Paz - Provincia de Buenos Aires - República Argentina