Semana Santa, año cero

10/04/2009  I  Publicado en laopinioncoruna.es
Cada vez existen mayores evidencias históricas sobre cómo fue la pasión de Cristo, pero los actos e incluso la personalidad del protagonista de aquellos hechos suscitan interpretaciones contradictorias.

¿Qué sucede exactamente durante la primera Semana Santa de la historia? ¿Quién muere en aquellas fechas: un galileo armado al frente de una revuelta contra Roma, un judío que ha deformado la Torá, o el hijo de Dios mismo? Una paradoja sacude los estudios sobre el Nuevo Testamento, el conjunto de textos más investigado de la historia, y colocado en el punto de mira indagatorio de católicos, protestantes, ortodoxos, judíos o no creyentes. La paradoja consiste en que cada vez existen mayores certezas de lo que en efecto ocurrió en aquellos días de la Pascua judía de hace unos 2.000 años, pero el protagonista de los hechos sigue suscitando interpretaciones enfrentadas

J. MORÁN | A CORUÑA Dentro de los estudios del propio judaísmo, Jesús es un "rabino excepcional", que crea "un sistema coherente conforme a los más altos principios de la Torá", según afirma Mario Javier Sabán en su reciente obra El judaísmo de Jesús. Pero, en el sentido contrario, Jacob Neusner, en su excepcional libro Un rabino habla con Jesús, vertido recientemente al castellano, sostiene que el fundador del cristianismo "contradice a la Torá en puntos importantes".

Fuera de la investigación judía, recientes estudios inciden en el marco mediterráneo de Jesús y de su interpretación, desde el culto y la resurrección de Osiris a las revelaciones órficas de los dioses que mueren y resucitan. También regresan las interpretaciones de un Jesús en lucha histórica y política contra Roma, sin descartar su conciencia mesiánica, tal y como se desprende del guión, ahora recuperado, de Carl Theodor Dreyer para una película que nunca logró filmar. Jesús, el Galileo, sigue dando qué pensar.

Un recibimiento triunfal acogió a Jesús, el Galileo, en Jerusalén. ¿Cuándo? "No una semana antes de la Pasión, sino en la fiesta de los Tabernáculos", postula el catedrático de Filología Griega de la Complutense, y especialista en cristianismo primitivo, Antonio Piñero, en La verdadera historia de la Pasión. La fiesta de los tabernáculos se celebra en septiembre, y la Pascua judía, en abril. Por tanto, meses antes de su ejecución, Jesús ya se manifestaba como un líder impetuoso del pueblo judío.

Sin embargo, los relatos evangélicos acumulan una serie de acontecimientos en torno a la semana previa a la muerte de Jesús, esa primera Semana Santa del cristianismo. Pero ello no es obstáculo para que se pueda verificar que existió aquella entrada triunfal en algún momento de la vida de Jesús.

El cruce de las investigaciones textuales sobre el Nuevo Testamento con los conocimientos actuales sobre el judaísmo del siglo I, o con datos arqueológicos, ha permitido un conocimiento bastante preciso de los últimos días de Jesús.

. El suceso de la toma del Templo de Jerusalén. "Debió de tener consecuencias casi inmediatas en el prendimiento de Jesús", señala Piñero, a lo que José Ramón Busto, profesor de Exégesis y Teología Bíblica y rector de la Universidad de Comillas, agrega que, "cuando Jesús entra en el Templo, derriba las mesas de los cambistas y expulsa a los vendedores de palomas y de ovejas, lo que hace es impedir el funcionamiento del sistema cultural judío". El sistema económico del Templo llevaba aparejada la venta de animales para los sacrificios, y lo que vienen a relatar los textos es que "Jesús dio una especie de golpe de mano en el Templo durante todo el día, hasta el atardecer, cuando marchó fuera de la ciudad", precisa Busto en su libro Cristología para empezar.

. Conspiración de los dirigentes judíos del Templo. Los escribas y sacerdotes se alarman por el suceso de los mercaderes y cambistas. "La actuación de Jesús en el Templo empieza a hacer surgir en las autoridades judías la idea de que es preciso matarle", expone Busto. Le exaltación popular provocada por el acto de Jesús lleva a los mandatarios judíos a temer una respuesta violenta de los romanos. Es entonces cuando suena la muy verosímil frase de Caifás: "Es mejor que muera un solo hombre, que no que perezca el pueblo entero". Al no tener las autoridades judías la jurisdicción sobre el orden público, deciden que la guardia del templo prenda a Jesús para entregarlo a los romanos.

. Una cena de despedida. Jesús, "imaginándose que su enfrentamiento con las autoridades podía costarle caro, se reunió con su discípulos en una cena más bien solemne, cerca temporalmente de la festividad de la Pascua judía", expone Piñero, quien agrega que "les dijo que si pasaba algo, no volvería a comer y beber con ellos hasta que viniera el Reino de Dios, que sería inmediato". Sin embargo, el catedrático de la Complutense rechaza que se tratara de una cena pascual, es decir, celebrada con motivo de la Pascua judía. Era una "cena de despedida" y en este punto Piñero apela al teólogo y exegeta católico R. E. Brown, autor de dos volúmenes sobre La muerte del Mesías, en los que señala que la cena pudo ser el martes santo, y no el jueves, y que consistió en una "comida de hermandad" y no una "comida pascual". Es éste un de los puntos más delicados en la interpretación de los Evangelios, ya que negar el carácter pascual de esa cena induce a pensar que no hubo institución de la eucaristía, y que, por tanto, Jesús no tenía el objetivo de fundar la Iglesia.

"Hay investigaciones que rechazan todo lo que se refiera a cuestiones trascendentales, en favor de un perspectiva racional", advierte sobre este enfoque Jorge Juan Fernández Sangrador, especialista en cristianismo primitivo y director de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). No obstante, el sacerdote asturiano Sangrador reconoce que "muchas otras afirmaciones de los investigadores en Nuevo Testamento son plenamente compartidas por el exégeta católico". Sobre el dilema entre la perspectiva racional y la trascendente, el propio Benedicto XVI se pregunta en su Jesús de Nazaret si "¿no es más lógico, también desde el punto de vista histórico, pensar que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se le haya podido entender a partir del misterio de Dios?".

. La angustia de Jesús. Con o sin la perspectiva católica de Jesús como hijo de Dios, los especialistas reconocen un núcleo esencial en episodios como el del huerto de Getsemaní. Jesús se angustió al saber que iban a por él y la secuencia es creíble "por el criterio de dificultad", señala Piñero, ya que "es improbable que la Iglesia posterior inventara una escena que aparentemente dejaba en mal lugar a Jesús". No obstante, el episodio podría haber sido "dramatizado" posteriormente: "Sobre todo la oración de Jesús lleva el sello de la mano del evangelista, el cual utiliza el recurso literario de la triple repetición", expone Piñero. Así, "es plausible que redactara por su cuenta lo que se imaginaba que podría ser el contenido de la plegaria de Jesús a partir de otras oraciones pronunciadas por éste durante su vida, como el Padrenuestro", agrega.

. Crucifixión y muerte. "Jesús fue condenado a mors aggravata, muerte agravada -crucifixión, hoguera o suplicio en espectáculos- por delito de lesa majestad contra el Imperio", postula José Monserrat Torrents, catedrático emérito de la Autónoma de Barcelona, estudioso del cristianismo antiguo y autor de Jesús, el galileo armado.

Monserrat sostiene que Jesús encabezó una revuelta violenta y armada contra la ocupación romana, y de ahí la dureza de su pena. No obstante, esta tesis es discutible y "parece una interpretación como las que se propusieron con mucha vehemencia hace ya tres décadas", dice Fernández Sangrador. En cuanto a la muerte en sí, "no conozco comentario serio alguno que niegue la historicidad de la crucifixión de Jesús", explica Piñero. La muerte en cruz de Jesús contiene algunos elementos dramatizados, pero otros tan verosímiles "como el titulus crucis, la tablilla fijada a la cruz que indicaba la causa de la crucifixión.

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