Artículo de Miquel Segura en Última Hora

“La Vanguardia” dedicó una contraportada a Mario Saban, autor del libro “El judaísmo de Jesús”, que yo tuve el honor de presentar en Palma hace unos meses. Dicen que el Papa Benedicto XVI, naturalmente a través de persona interpuesta, solicitó que le hicieran llegar el libro de Saban. ¿Qué relevante novedad contiene esa obra para que incluso el pontífice de Roma se interese por ella? Sencillamente, presenta la figura histórica de Jesús desde su vertiente real.


El personaje más influyente de la historia, como lo define el propio Saban, fue un rabino judío del siglo I que basó todas sus enseñanzas en la Torà y en la ética judía. Luego se metió la Iglesia de por medio y “desjudaizó” la figura de Jesús de Nazaret hasta el punto de presentarlo como Dios hecho hombre. Los teólogos cristianos a partir del siglo III comprendieron que si querían instaurar una nueva religión debían separar a Jesús de su matriz judía. Entonces se produjo lo que Saban denomina la “cristologización” de Jesús. Se buscaron signos diferenciales para intentar demostrar que las enseñanzas del rabino de Nazaret contenían novedades esenciales, nunca contempladas por el judaísmo. El mérito del libro de Saban -de casi 700 páginas- es que demuestra punto por punto que la doctrina de Jesús era judaísmo en estado puro. Nunca pretendió fundar una nueva religión, ni mucho menos expandirla por el mundo gentil, ni proclamarse Dios, algo que es una aberración dentro del judaísmo. No existe el llamado “Nuevo Testamento” por cuanto los evangelistas fueron todos judíos, fieles cumplidores de la Torà y seguidores de la doctrina de Jesús. Por decirlo en palabras claras: Jesús nunca fue cristiano, como no lo fueron su madre ni sus apóstoles, ni ninguno de sus seguidores hasta por lo menos finales del siglo II.

Pensé mucho en todo esto durante la pasada Semana Santa y, curiosamente, me encontré luego con la entrevista que el prestigioso periódico barcelonés le hizo a Mario Saban, que es doctor en filosofía e investigador del pensamiento judío. Yo nunca había conocido antes a un judío tan cercano a la cultura cristiana, por eso pienso que Saban es un personaje singular, como singular es su libro, que deberían leer tanto los cristianos como los judíos. Porque la figura de Jesús de Nazaret ha sido manipulada a lo largo de la historia por ambas partes. Las iglesias cristianas lo convirtieron en Dios al tiempo que “desjedeizaban” su mensaje y sus enseñanzas. A sensu contrario, el judaísmo optó por ignorarlo, lo que a la larga supuso un gran error, pues nunca ha existido un judío de la talla de Jesús. Saban aboga en su libro por la recuperación del Jesús auténtico, el que llevó la ética judía y las enseñanzas de la Torà hasta sus últimas consecuencias. Quizá el fin de los tiempo lleve aparejada esta recuperación. Ese sí que sería un “Encuentro”.

Publicado en el periódico Última Hora, el 15/4/2009